PLANETA PROHIBIDO (1956): SHAKESPEARE Y EL REMOTO FUTURO
“Mi otro yo maligno va a penetrar por esa puerta y no tengo poder alguno para impedírselo”
“El hombre no puede mirar directamente a un dragón y sobrevivir” DOCTOR EDWARD MORBIUS
Si pudieramos materializar una sensación obtendríamos algo parecido al “El Planeta Prohibido”. La sensación a la que aludo puede ser la maravillosa de los lectores de “Pulp Fiction” de mediados del siglo XX, de las revistas pioneras del género, como las legendarias “Astounding Stories”, Amazing Stories o Galaxy. El “Eastman Color” que rezan los títulos de crédito, la banda sonora tan inocentemente inquietante (y en su técnica, pionera), los fondos malva de ensueño y aquella entrañable nave “interplanetaria” (modelo OVNI berlina utilitario) ayudaron, sin duda.



Robby merece un párrafo para él solito. Vértice tecnológico de la cinta probablemente sería de los primeros robots que vieran evolucionar los espectadores de 1956. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que un tal Isaac Nosequé acababa de esculpir las tres leyes de la robótica a comienzos de la década, Robby (mientras dormía el maestro patilludo) escapó de su primer relato e hizo un papel más que digno en la película. Debió gustarle porque repitió en “The Invisible Boy” (1957), en capítulos de “The Twilight Zone” (Los límites de la realidad) y “Lost in Space” y en algunas producciones de los años 80. El robot se convirtió en el futuro un ¿objeto? de culto, un icono del siglo XX, una “Gioconda” cinematográfica idolatrado por un ejército de fans de varias generaciones. Volviendo a la movie, arrebatadora es la escena en la que el creador (Morbius/Frankenstein) le ordena al robot que detenga al monstruo y se cortocircuita. ¿Adivinan porqué? La Primera Ley (“Jamás dañaras a un ser humano o por tu inacción permitirás que un humano sufra ningún daño”), para androides suficientemente inteligentes, es aplicable también a los alter egos, por supuesto. La máquina tiene unos exquisitos modales imitados posteriormente por su sobrino-nieto C3PO, hasta en la cantidad de formas de comunicación que dominan ambos. Pero siempre hubo clases: el primero 187 y el áureo millones. Robby, antes de hablar produce un sonido en el que parecen engranarse piezas mecánicas, como si sus palabras fueran un puzzle que la máquina compone en tiempo real. ¿No es entrañable este artefacto construido de forma artesanal? Construido “para ser ajeno al mal” y “que nunca se equivoca” resuelve toda necesidad material que padre e hija puedan desear: comida, ropa, utensilios, joyas… Además, prácticamente indestructible, salvo por “el oxígeno que le produce herrumbe” ¿Les suena? Un baño de cinc hubiera solucionado el problema, aunque sin pasarse con la galvanoplastia, claro.

Una mujercita adorable, hija de Morbius, se erige como único representante fémino del film, entre “18 tripulantes de entre 24 y 26 años” vestidos de marineritos, un Walter Pidgeon, como decíamos, disfrazado de si mismo, un Leslie Nielsen (Capitán John Adams) hierático y un Robby asexuado, asimoviano y nada asténico, sino fortachón a más no poder; te transporta unas toneladas del isótopo 217 del plomo como quien mueve una silla. A la chica, a Altaira, -como la estrella que calienta al Planeta Prohibido-le roba varios besos el teniente Farman antes de que el espectador haya tenido tiempo de arrellanarse en su asiento. La inocencia personificada evoluciona en escenarios arcadianos, llenos de animalitos, no tiene rubor en bañarse desnuda,… hasta que el género humano la pervierte con su maldad. Un tigre celoso de los visitantes ataca a su mismísima amiga por lo que es atomizado, que debemos entender que es mucho peor que ser desintegrado, pues entonces te despiezan en moléculas y no en átomos, más simplones, unitarios y solitarios. Perdonen que nos burlemos un poco pero lo hacemos desde el cariño y desde la obligación: Si no eres escrupuloso en los conceptos te arriesgas a esto cuando pase un siglo de tu obra. Volviendo a la chica, estudió poesía, matemáticas, lógica, física, geología y biología. Trivium y cuadrivium carolingios en versión planetaria. ¿Para qué más?. La Historia vetada, suponemos, por la sobreprotección de su padre y mentor para que no conociera, en toda su extensión, la inefable condición humana.


En fin, si la crítica se quedará aquí habríamos viajado años-luz hasta un planeta prohibido y nos hubiéramos quedado en su luna yerma. ¿Qué hay de los monstruos del subconsciente, los monstruos del Id? En una escena Pidgeon/Morbius reconoce que las leyes y la religión en verdad sirven para aplacarlos, lo cual, no deja de ser una afirmación inquietante. ¿Qué hay de la extraordinaria civilización extraterrestre de los Krell? (3) Los Krell, la raza de extraterrestres que “fue todo menos divina” moraron ese mundo hace dos mil siglos, alcanzando su culmen tecnológico: Dominaron la energía (“9.200 reactores nucleares en cadena, la energía de todo un sistema planetario”) y la materia. Pero cuando estaban a punto de desprenderse de su lastre físico algo acabó con ellos: Sus propios monstruos subconsciente. La moraleja parece clara y a nivel microscópico se puede aplicar también a nosotros: El desarrollo material de una civilización, si no va de la mano, paralelo, al desarrollo espiritual/intelectual, termina por autodestruirla. De ahí cómo fenecieron los tripulantes del “Belerofonte”, despedazados por una fuerza misteriosa,… y ahora moran en el camposanto del planeta, “víctima de la codicia y de la locura humanas”. Esos monstruos del Id, amplificados por las máquinas alienígenas, son capaces de atravesar el indestructible acero Krell, retroalimentándose de su propio mal, “renovando su estructura molecular de microsegundo a microsegundo”: “Eso que hay ahí fuera es ¡¡USTED!!”. Y es que cuando el mal se amalgama con la inteligencia no se le puede poner coto. Ella, Altaira, tiene una percepción extrasensorial a través de un sueño y ve el horror…
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GRACIAS POR TUS COMENTARIOS
Pues ya vuelve a entrarme curiosidad al leer una critica tuya. Con esta película siempre he tenido algún prejuicio. W. Pidgeon, siempre haciendo de caballero, no terminaba de verle en una de ciencia ficción. La trama resulta muy atractiva, mas con los ejemplos o comparaciones que relatas. A Leslie Nielsen, tras ‘agárralo como puedas’ no termino de imaginarmele en serio. Parece escenario futurista para una trama ya vista (mas con esa base argumental), pero no menos interesante. Te refieres a ella de una manera muy cercana y si sustituimos al robot por otro personaje, por lo que entiendo, se puede trasladar a cualquier época.
Eso si, ese alarde cultural a veces me pierde. Es qY mira que soy de letras vocaciones
TE estoy esperando para mi obra maestra particular, 2001 aparte, del genero. LA tengo que refrescar que hace demasiado que la vi
José Alfonso,
Pues que te voy a decir: que intentes ver ‘Planeta prohibido’ cuando buenamente puedas. A mi juicio es una pequeña joyita con mucho fondo, como creo que a ti te gusta. Es cierto que mezcla dicha profudidad con un contexto futurista (como a mí me gusta) que no tiene desperdicio. Esa inocencia a la hora de retratar determinados detalles de ‘Sci-Fi’ ya no se da ni por equivocación. Entrañable, sin duda.
Siento mi exceso de ‘barroquismo cultural’: en mi defensa diré que muchas de estas críticas las tengo escritas hace años (en su versión inglesa creo que las leen bastante en USA o eso me soplan mis herramientas de seguimento web). Creo que ahora he depurado (y aligerado) un poco más mi estilo, o eso quiero pensar.
Ahora me has dejado intrigadísimo con lo de tu “obra maestra particular”. Tío, dame alguna pista, dame ‘argo’, jajaja. ¿Saga Star Wars?
Saludos galácticos.